5 de mayo de 2013

Sacáte los anteojos!


Yo creo que la naturaleza es sabia. Lo que nos quita por un lado, nos lo devuelve por el otro.
Para mí, esto es especialmente cierto después de los 40. A esta edad (dicen, por supuesto no es mi caso) es cuando comienzan a aparecer los primeros signos del paso del tiempo: las arrugas, las canas, los salvavidas/flotadores, la piel floja y todo aquello que la ley de gravedad dejó caer.

Sin embargo, en un arranque inusitado de optimismo, se me ocurrió que ya es hora de dejar de quejarnos y darnos cuenta de que Madre Natura nos ofrece una solución para paliar nuestros achaques: la presbicia.
He aquí algunos beneficios que ésta nos reporta.

  • Genera ahorros importantes en el presupuesto para cosmética y cirugías plásticas, en tanto entorpece la auscultación minuciosa de las imperfecciones del propio rostro. 
  • Evita accidentes de tránsito, dado que impide chequear el celular o enviar mensajes de texto estando al volante.
  • Previene el calentamiento global, al promover el uso de e-books (que permiten agrandar la letra) en reemplazo del libro de papel que requiere de la tala indiscriminada de árboles.
  • Facilita la objetividad, al impulsarnos a tomar distancia de lo que se nos viene encima.
  • Por último, estimula la imaginación y el enamoramiento, ya que, desde la cercanía borrosa del tête à tête, cualquier sapo puede convertirse en príncipe.

Así es amig@s, como siempre, la solución estaba ante nuestros ojos... sólo que no podíamos verla.



Here's an attempt at translation for my english speaking friends (hoping you'll go easy on me and my mistakes)

Take off your glasses!

I think nature is wise. When she takes something away from us, she gives it back in another way.
To me, that's especially true once we step into our forties. At that age (so I've heard, of course it's not my case) all signs of aging start to show, namely: wrinkles, grey hair, floating devices around the waist, loose skin, and everything the laws of gravity have left hanging.
However, in a sudden fit of optimism, it has occurred to me that it's time to stop complaining, and realize that Mother Nature has given us the solution to some of our ailments: presbyopia.
Here's a list of some of its benefits.


  • Generates huge savings in our budget for cosmetic surgery, since it prevents close explorations of our own face.
  • Avoids car accidents by thwarting any attempt to check or write text messages on our cell phone.
  • Prevents global warming while promoting the use of e-books (which allow font enlargement) as replacement for paper books that require an indiscriminate logging of our forests.
  • Facilitates objectivity as it makes us take a step back to view things that are coming our way.
  • Last, but not least, it stimulates imagination and makes it easier to fall in love, since the closeness of a tête à tête encounter may turn any toad into a prince.

So
, my dear friends, as always, the solution was right before our eyes... we just couldn't see it.


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2 de mayo de 2013

Mí Tarzán, Tú Jane

El otro día, un amigo me dijo que los hombres son básicos, rústicos y frontales. Me da la impresión de que se refería a que se manejan según tres intereses primarios, a saber: comer, tener sexo y trabajar.
Entonces, se me ocurre que, de alguna manera, dependiendo del orden de prioridades que cada hombre asigne a dichas necesidades, las mujeres podríamos obtener un perfil preliminar de nuestro macho cabrío. Así que, a sabiendas de lo limitado y concreto de mi enfoque, presentaré aquí algunas de las combinaciones posibles que, en definitiva, son motivo de reclamos por parte de mis colegas de género. 


  • Trabajo-comida-sexo: 

Hombre que llega tarde, estresado y hambriento. Su prioridad es que le den de cenar, mirar las noticias en la tele y dormirse temprano. El sexo es para los fines de semana o feriados, en la semana no quiere que lo jodan. Probablemente, este espécimen necesita más una empleada doméstica que una esposa, sólo que aún no lo sabe. 

  • Trabajo-sexo-comida:

XY que llega tarde la casa, con ganas de comerse a su mujer y gastar las calorías antes de ingerirlas. Desea que su pareja lo espere con un copa de vino, en  baby-doll y con la cena servida. Sus fantasías generalmente se estrellan contra la realidad de una comida recalentada en el microondas por una fémina en bata y chancletas. Podría ser un infiel en potencia ya que combina los medios para una doble vida y la insatisfacción en la casa.

  • Sexo-trabajo-comida:
Dícese del estereotipo social del varón. Se cree que la mayoría responde a dicho patrón (aunque es posible que, en estos tiempos, se trate de un mito). Es el ejemplar que más quejas suscita en las mujeres, quienes argumentan que "él sólo piensa en ESO", en vez de contentarse con hacer cucharita y hablar sobre la relación. 

  • Sexo-comida-trabajo:
Sujeto que trabaja lo mínimo indispensable, por lo que llega temprano y se asegura una ingesta que le aporte la energía suficiente para corretear a su esquiva pareja. 

  • Comida-trabajo-sexo:

Masculino rellenito, infeliz en su trabajo, que alcanza el máximo punto de satisfacción ante una milanesa con fritas. Si le queda algo de espacio, podría querer el postre... una vez al mes, con suerte y viento a favor. 

  • Comida-sexo-trabajo:
Gordo, con déficit libidinal y vago. Consejo: Run, Lola, Run!