La verdad es que no suelo engancharme en las polémicas que
suscita cada nuevo avance tecnológico. A veces pienso que suelen ser producto de mentes que
funcionan en códigos binarios, o sea, de 0 o 1. Todo o nada. La lógica de la
exclusión. Y también, paradójicamente, la lógica de las computadoras. No deja de sorprenderme eso que dicen de las relaciones virtuales versus las relaciones “reales”, o el libro impreso
versus el e-book, como si uno fuera a reemplazar al otro. Lo considero como una mirada parcial de quien confunde la parte con el todo, el
medio con el mensaje. Pienso que ambos pueden complementarse y de hecho, hoy en día están tan entrelazados que resulta difícil concebir lo "virtual" como no "real" y lo "real" como no "virtual".
En el mundo en que vivimos, las relaciones entre humanos utilizan distintos medios para desarrollarse. Y eso mismo pareciera tener efectos que aún nos cuesta dimensionar. Por ejemplo, ¿qué es lo primero que hace la mayoría de la gente cuando le quieren presentar a alguien?
Lo facebookea. Y, si no le resulta, lo googlea. Y si tiene la suerte de que tenga facebook, le ruega al Señor que no lo tenga bloqueado, o que al menos no sea uno de esos ambivalentes que no ponen foto de perfil. Digo ambivalentes porque tengo la impresión que quieren pero no quieren ser vistos, lo cual es totalmente válido, pero algo frustrante para la mayoría de los usuarios de facebook que sí somos curiosos. O si se quiere, ¿por qué no? voyeuristas, en algunos casos. ;)
En mi opinión, una prueba más de cómo la mirada hacia los vínculos humanos está presente en las redes sociales (no tengo claro si adrede o no), son las operaciones que el usuario debe realizar para integrarse a éstas.
Se me ocurre que, para muchas personas, hay un significado un poco más profundo en el "solicitar y aceptar amistad" que el de un simple click. Si bien es probable que para cada uno tenga una importancia diferente, pienso que tiene que ver con una necesidad muy básica, que es la de ser aceptados, vistos y, de alguna manera, reconocidos por el otro. Por algo la gente se desilusiona, se cuestiona a sí misma o se enoja al darse cuenta de que alguien lo borró de sus contactos; y se alegra cuando es agregado a una lista de amigos, aunque el término "amigo" pueda tener distintas acepciones. Y ni hablar del "me gusta", que puede interpretarse tanto como que los demás aprueban tu foto o comentario o, para los más perseguidos, que te aprueban o no como persona.
Otro ejemplo sería el de las señales que indican que alguien está o no está conectado. Si bien el término pareciera referirse a la interacción entre dispositivos, también se podría pensar en el significado emocional de estar o no "disponible para conectarse" con otro ser humano.
Ahora, también es cierto que aquellas señales pueden ser engañosas. Que haya un puntito verde al lado del nombre de alguien, no necesariamente significa que esté. Y esto puede dar lugar a malentendidos si el otro interpreta la falta de respuesta como desinterés o desaire en vez de pensar que quizás es la computadora la que está disponible, pero él o ella están en el baño, o trabajando en la oficina, o sacando la basura. En este sentido, presencia y ausencia parecieran ser términos bastante relativos cuando el medio de comunicación pasa por la virtualidad.
En otro plano, creo que la falta de lenguaje no verbal en los chats o mails, también puede prestarse a confusiones. Y digo esto sabiendo que es un cliché, pero no por eso menos cierto.
Asimismo, me da la sensación de que estos medios, de alguna manera, permiten mantener a raya a la impulsividad, en tanto uno puede tomarse el tiempo de pensar o incluso ensayar la respuesta a un mensaje del otro. Se me ocurren casos, como las parejas en proceso de divorcio destructivo, en los que el contacto cara a cara agrava tanto las peleas que pareciera más aconsejable que "las partes" se comuniquen por mail.
Quiero agregar que, de todos modos, el contacto virtual carece de algunos de los cinco sentidos, a saber, del olfato, del tacto y del gusto, que además son los que se asocian a los vínculos más primarios del ser humano, por lo que favorecen la profundidad e integridad de las relaciones. Por eso, en ese plano, la virtualidad pareciera ser más incompleta, aunque las relaciones "concretas" cara a cara tampoco nos permitan alcanzar aquel estado mítico de completud.
Por último, pero no por eso menos relevante, quisiera señalar que nunca sabrás a ciencia cierta quién escribió este texto...
Tampoco sabrás quién escribió este comentario... que es breve y conciso: excelente nota! Me resultó muy sabrosa...literalmente, ya que mi compu sí tiene un dispositivo que abarca sentido del gusto, olfato y tacto... a propósito, rico olor, qué estás cocinando?
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