Ayer fui feliz.
Ayer conocí en persona a la escritora española Milena Busquets, en el marco del ciclo "La Ciudad y Las Palabras", organizado por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica.
Milena se parece a Uma Thurman, pero con pecas. Es una mujer en sus cuarenta que proviene de la elite literaria española, que no para de leer y que ha publicado ya dos novelas. La última se llama "También esto pasará" y es una historia que surge a partir de la muerte de su madre.
Milena es directa y sin pretensiones, su mente funciona con la rapidez de un rayo y eso se nota en su escritura.
Apiñados en una salita, mis compañeros del taller de escritura de Carla Guelfenfein y yo, nos fuimos enamorando de ella, a medida que iba soltando frases como "los escritores somos unas bestias... hay que ser medio antisocial para decir las cosas que decimos". O, como cuando alguien le dijo que su libro había sido el mejor que había leído este año y ella, sin pestañear, le contestó "pues entonces estás leyendo poco" y arrancó risas del auditorio.
Milena declara que no le viene esto de ser adulta, que sale a la calle y todo le da gracia. Prefiere mil veces la ligereza a la pesadez.
Tal vez, en un mundo paralelo, seríamos grandes amigas y juntas encontraríamos lo divertido en los lugares más insólitos y en los más comunes.
Qué lindo sería ser una bestia literaria de verdad, como ella, y tener los cojones para escribir desde lo más íntimo sin que te importen las consecuencias.
Por ahora a mí, con suerte y viento a favor, apenas me da para aprendiz de bestia.