Mi bobe (abuela paterna) debía tener unos 14 años cuando llegó a Buenos Aires a principios del siglo pasado. Venía de Kishinev (Ucrania/Rumania ...vaya una a saber) junto con su hermana, enviadas por sus familias para escapar de los pogroms. No sé bien cómo, pero las Gerscovich terminaron casándose con los hermanos Fischman que venían del mismo shtetl (pueblo), y ambas familias se instalaron en Flores Sur.
Mi bobe nunca aprendió bien el castellano, decía cosas como "zanagogria" o "múltimo millonagrio" y, siempre que podía, prefería hablar en Idish. No sé qué se habrá traído de su tierra ni qué o a quiénes habrá dejado allí. Y es que exilio y pérdida van siempre juntos y mi pobre bobe era una inmigrante judía ashkenazi con todas las de la ley, trasplantada prematuramente del frío estepario a las pampas argentinas. Demás está decir que apenas se encontró una papa, se puso a hacer varenikes. Nada como un tubérculo para hacerte sentir cerca de tus raíces...
Seguramente ahogó sus penas en gefilte fish (es una noción universalmente aceptada que los judíos comemos mucho más de lo que tomamos). Mi bobe, para todos los efectos, era obesa. Tenía unos pechos gigantes que intentaba en vano embutir en unos corpiños XXL. Recién ahora puedo entender semejante lógica corporal: ¿dónde más iba a albergar ese enorme corazón?
Fin de semana por medio venía a dormir a casa. Traía unos pletzales enormes de costra dura, junto con unas rosquitas con sésamo y anís que, en nuestras manos, duraban menos que un pestañeo. Nos cocinaba desde su recetario interno, en el que probablemente calidez y calorías fueran equivalentes. Su comida contenía carbohidratos de cariño, con los que quizás intentaba llenar vacíos propios y ajenos. Mi bobe está siempre dentro mío. Qué difícil desanudar esa conexión atávica entre amor, pérdida y alimento una vez que se te instala, no?
Gigi:
ResponderEliminarMi zeide también era de Kishinev (era Rumania hasta que los rusos lo pidieron prestado por unos años, creo que 500). Mi abuelito no habrá tirado algún tirito por el barrio de las hermanitas?.
Mirá qué interesante pero Kishinev es muy parecido a Knishes? Qué tal? Después de este descubrimiento vos dirás por qué gastaste tanta guita en terapia, no?
Va otro aporte a tu escrito sobre la bobe: Conseguite la película "Mr. Saturday Night (1992)" con Billy Crystal. Tiene mucho que ver con lo que escribiste.
Fer
Ya me bajo la peli. Además, ahora que me hiciste ver la luz con lo de los knishes, voy a pedirle reembolso a mi analista. Show me the money!
ResponderEliminarmuy lindo recuerdo de la Bobe...y no te olvides de las empanaditas de carne con pasa de uva..yummm
ResponderEliminarCiertooo, eran mortales! Además, el primer y último gefilte fish que comí en mi vida, lo había hecho ella.
ResponderEliminarVery nice :-)
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