Sí, es verdad, leí los 3 volumenes de la llamada "novela porno para mamás y amas de casa desesperadas". En parte por curiosidad (la trilogía al parecer ya vendió más copias que Harry Potter) y en parte porque, si no lo hacía, me quedaba afuera de todas las conversaciones con otras féminas.
La primera razón del éxito de esta serie, creo yo, es su carga de alto voltaje erótico cuyo efecto es similar al de un desfibrilador. Si no te despertás, es porque estás muerto.
La segunda, para mí, se relaciona con la anterior, en tanto pareciera haber reavivado los sentidos adormecidos de mujeres de distintas generaciones. Y digo mujeres porque hasta ahora sólo he recibido comentarios de ellas, por lo que no estoy segura si el público XY se ha volcado a las librerías con el mismo fervor que mis colegas portadoras de estrógenos.
Y la tercera, en mi opinión, tiene que ver con el mundo que propone la saga. En ésta el personaje de Christian Grey aparece como un Príncipe Encantado, cuyo Lado B es la predilección por el BDSM (bondage, discipline, sadism, masochism); mientras que Anastasia Steele - la protagonista - sería como una especie de Blancanieves - virginal pero "gauchita" - siempre dispuesta a degustar algo más que una insulsa manzana.
Desde esa perspectiva pienso que, en el fondo, se trata de un típico cuento de hadas, con la diferencia que aquí está presentado en versión XXX; y con el agregado de que la historia se desarrolla durante las primeras semanas de la relación, cuando efectivamente todo parece cargado de una aureola mágica e ideal. (Esperá un par de años más y hablamos...). En este sentido, apela a fantasías infantiles muy arraigadas tanto en hombres como en mujeres.
Por otra parte, desde un punto de vista netamente literario, considero que los libros tienen una prosa pueril, repetitiva y llena de clichés, así como una decepcionante falta de sustancia en los personajes y una historia que, en sí, es bastante banal. En fin, que el protagonista se llame Grey y tenga los ojos grises... hmmm... Pero hay que reconocer que la obra no parece tener más pretensiones que las de entretener, lo cual es válido también.
Entonces, en el primer volumen la narración podría resumirse así: un caballero psicópata montado en un Audi, encierra a una princesa histérica en una torre de cristal y acero que, entre otras cosas, tiene un playroom/mazmorra lleno de juguetes exóticos.
En el segundo: una princesa histérica, pero ahora empoderada y con el Síndrome de Estocolmo, rescata a su captor y, montada en éste, lo encierra en el playroom mientras se apodera de la torre.
Y en el tercero: la trama, al igual que cualquier relación de pareja, ya no se sostiene sólo por el sexo, por lo que la autora tuvo que armar una historieta pseudopolicial para justificar lo de "trilogía", porque ¿cómo se dice cuando son dos tomos? ¿Bilogía?
Y en el tercero: la trama, al igual que cualquier relación de pareja, ya no se sostiene sólo por el sexo, por lo que la autora tuvo que armar una historieta pseudopolicial para justificar lo de "trilogía", porque ¿cómo se dice cuando son dos tomos? ¿Bilogía?
Sin embargo, como aspectos rescatables, diría que la lectura de la saga pareciera haber convertido a muchas parejas en arqueólogos dispuestos a desenterrar capas y capas de deseos atrapados bajo pirámides de rutina, inhibiciones y escasa imaginación. Y este es un efecto secundario muy positivo.
Además, pienso que esta especie de Kamasutra 2.0 tiene efectos educativos. Al punto en que se podría utilizar como una suerte de Manual con su respectivo cuadernillo de ejercicios.
Yo creo que un acierto de la trilogía es que muestra que para alimentar al deseo hay que "hacer las tareas". Y esto desafía a uno de los grandes mitos sobre la sexualidad humana: la creencia de que ésta es instintiva y natural, y que por eso no requiere de aprendizaje ni de ejercitación. Esta creencia, cuando se combina con la idea de que "con el amor basta", deriva en un cóctel de frustraciones y desilusiones en muchas parejas que aún están esperando a que las ganas se puedan comprar con un solo click en Amazon.com.
Para terminar, un dato estadístico: de todas las personas que están leyendo este texto, el 100% no está haciendo las tareas...
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