27 de diciembre de 2012

¿Por Qué Comemos Tanto En Las Fiestas?

Tengo la impresión que, en la cabeza de los omnívoros humanos, fiesta y comida son más difíciles de separar que dos perros en celo.

Mi pregunta, aunque parezca de perogrullo, es por qué. ¿Por qué servir y deglutir excesivas cantidades de comida en ciertos días del año? 
Si no me equivoco, casi todas las culturas tienen como costumbre celebrar acontecimientos especiales comiendo. Es el caso de los cumpleaños, bautismos, circuncisiones, aniversarios, y tantos más.

Es sabido que, en los bípedos como nosotros, la alimentación va mucho más allá de una necesidad biológica de supervivencia, porque se enlaza desde el principio de la vida con los vínculos. Y no existen relaciones humanas de cercanía en las que no se jueguen distintos tipos de afectos. 

Entonces, se arman asociaciones entre: comida y saciedad; comida y amor del otro; comida y felicidad. Por eso, de alguna manera, ingerir alimentos es siempre un acto de compensación. De incorporar algo que nos está faltando o de restablecer un equilibrio perdido. O sea, que el objetivo de alimentarnos, puede ir desde revertir una baja de glucosa hasta evadirnos de los sentimientos de soledad, o intentar rellenar los agujeros de nuestra identidad con las frutas confitadas de un Pan Dulce Canale.

Por otra parte, pareciera que las sociedades fijaron, en algún momento de la evolución antropológica, ciertas fechas especiales del año en las cuales se espera que todos los súbditos de la comarca sean felices. Para eso, deseamos Felices Fiestas a nuestros prójimos. 

Pero lamentablemente, no podemos encender nuestra alegría como lo hacemos con las velas de Jánuca o los arbolitos de Navidad. Porque los deseos y los sentimientos vienen de adentro y no pueden ser impuestos arbitrariamente por el afuera. Y los tiempos internos a veces no coinciden con los que dicta el meridiano de Greenwich.

Creo que la Navidad y el Año Nuevo, son eventos que producen mucha ambivalencia en las personas. Y pienso que, en estas ocasiones, se hace más patente todo lo que tenemos pero también todo lo que nos falta. 

Quizás se trate del padre/madre/hijo que no está (por abandono, enfermedad, distancia geográfica, pelea o muerte). O tal vez, de la disyuntiva de con quién festejar bajo la cual se esconde la masa indiferenciada de conflictos familiares. O de la plata que no alcanza. O de los proyectos de vida que no se cumplieron.

Entonces, quien sabe la costumbre de atiborrarnos de comida, tenga el objetivo de evitar que nos conectemos con esas pérdidas y esos dolores. Porque los hidratos de carbono, que son los que más abundan en las mesas festivas, suelen provocar sensaciones de felicidad, tan efímeras como instantáneas. Y, como dicen por ahí: panza llena, corazón contento.

Lo que intento decir es que, disfrutar de las fiestas de fin de año es algo deseable pero no es obligatorio. Y creo que no tenemos por qué sentirnos en falta si estamos tristes o no compartimos el espíritu de celebración exaltada de los demás. 

En fin, ojalá que en el 2013 nos demos permiso para ser fieles a nosotros mismos, cambiando lo que se pueda modificar y aceptando lo que no tiene solución.

¡Suerte para tod@s!

Nos vemos en el 2013.



1 de noviembre de 2012

50 Shades of Grey

Sí, es verdad, leí los 3 volumenes de la llamada "novela porno para mamás y amas de casa desesperadas". En parte por curiosidad (la trilogía al parecer ya vendió más copias que Harry Potter) y en parte porque, si no lo hacía, me quedaba afuera de todas las conversaciones con otras féminas. 

La primera razón del éxito de esta serie, creo yo, es su carga de alto voltaje erótico cuyo efecto es similar al de un desfibrilador. Si no te despertás, es porque estás muerto.

La segunda, para mí, se relaciona con la anterior, en tanto pareciera haber reavivado los sentidos adormecidos de mujeres de distintas generaciones. Y digo mujeres porque hasta ahora sólo he recibido comentarios de ellas, por lo que no estoy segura si el público XY se ha volcado a las librerías con el mismo fervor que mis colegas portadoras de estrógenos.

Y la tercera, en mi opinión, tiene que ver con el mundo que propone la saga. En ésta el personaje de Christian Grey aparece como un Príncipe Encantado, cuyo Lado B es la predilección por el BDSM (bondage, discipline, sadism, masochism); mientras que Anastasia Steele - la protagonista - sería como una especie de Blancanieves - virginal pero "gauchita" - siempre dispuesta a degustar algo más que una insulsa manzana.

Desde esa perspectiva pienso que, en el fondo, se trata de un típico cuento de hadas, con la diferencia que aquí está presentado en versión XXX; y con el agregado de que la historia  se desarrolla durante las primeras semanas de la relación, cuando efectivamente todo parece cargado de una aureola mágica e ideal. (Esperá un par de años más y hablamos...). En este sentido, apela a fantasías infantiles muy arraigadas tanto en hombres como en mujeres.

Por otra parte, desde un punto de vista netamente literario, considero que los libros tienen una prosa pueril, repetitiva y llena de clichés, así como una decepcionante falta de sustancia en los personajes y una historia que, en sí, es bastante banal. En fin, que el protagonista se llame Grey y tenga los ojos grises... hmmm... Pero hay que reconocer que la obra no parece tener más pretensiones que las de entretener, lo cual es válido también.

Entonces, en el primer volumen la narración podría resumirse así: un caballero psicópata montado en un Audi, encierra a una princesa histérica en una torre de cristal y acero que, entre otras cosas, tiene un playroom/mazmorra lleno de juguetes exóticos.

En el segundo: una princesa histérica, pero ahora empoderada y con el Síndrome de Estocolmo, rescata a su captor y, montada en éste, lo encierra en el playroom mientras se apodera de la torre.

Y en el tercero: la trama, al igual que cualquier relación de pareja, ya no se sostiene sólo por el sexo, por lo que la autora tuvo que armar una historieta pseudopolicial para justificar lo de "trilogía", porque ¿cómo se dice cuando son dos tomos? ¿Bilogía?

Sin embargo, como aspectos rescatables, diría que la lectura de la saga pareciera haber convertido a muchas parejas en arqueólogos dispuestos a desenterrar capas y capas de deseos atrapados bajo pirámides de rutina, inhibiciones y escasa imaginación. Y este es un efecto secundario muy positivo.

Además, pienso que esta especie de Kamasutra 2.0 tiene efectos educativos. Al punto en que se podría utilizar como una suerte de Manual con su respectivo cuadernillo de ejercicios. 

Yo creo que un acierto de la trilogía es que muestra que para alimentar al deseo hay que "hacer las tareas". Y esto desafía a uno de los grandes mitos sobre la sexualidad humana: la creencia de que ésta es instintiva y natural, y que por eso no requiere de aprendizaje ni de ejercitación. Esta creencia, cuando se combina con la idea de que "con el amor basta", deriva en un cóctel  de frustraciones y desilusiones en muchas parejas que aún están esperando a que las ganas se puedan comprar con un solo click en Amazon.com. 

Para terminar, un dato estadístico: de todas las personas que están leyendo este texto, el 100% no está haciendo las tareas...


16 de septiembre de 2012

1 de Tishrei de 5773

Querid@s amig@s:

Les deseo que este año que empieza les traiga felicidad, aprendizaje y cambio. 

Shaná Tová!!!
Feliz Año Nuevo Judío !!!
 

10 de septiembre de 2012

Pasajera en Trance


Amig@s, aquí les presento una nueva sección del blog, que estará dedicada a unos cuentos cortos que se me anduvieron ocurriendo por ahí. Enjoy.



Querida Serena:

Me pediste que te contara todo desde el principio y por eso te escribo esta carta que será la primera de muchas. Sé cuánto la extrañás y entiendo que en este momento de tu vida quieras saber más acerca de ella. Estoy segura que estos relatos me van a ayudar también a mí a extrañarla menos.

Julia me contó que no había dormido nada. Eran las cuatro de la mañana y sus ojos parecían el dos de oro de la baraja española, y todo por culpa de su mente hiperkinética, “la loca de arriba”, como la llamaba ella, que no paraba de bombardearla. A decir verdad, hacía un par de meses que su cuerpo también se había complotado para no dejarla dormir y, a esas alturas, ya no encontraba posición que le acomodara. Apenas amaneció, aceptó que ya no descansaría y se levantó, se bañó y se vistió. Revisó la lista una y mil veces, cotejándola con los contenidos del bolso. Entraba y salía del cuarto de al lado, cambiando las cosas de lugar y verificando que todo estuviera en orden. A veces la veía sonreír y otras parecía distante y melancólica.

Te imaginarás que intenté calmarla pero sin mucho éxito. Así que no te digo cómo respiré aliviada cuando llegó su masajista. Julia siempre decía que Manam era el único Hombre/Ravotril que ella conocía, y efectivamente, una hora después, se la veía más relajada. Tanto que por primera vez me dejó ir al volante sin volverme loca con sus indicaciones.

Julia sabía que ese viernes simplemente tendría que dejarse llevar. Así que, mientras iba semi-recostada en el asiento del copiloto, miraba por la ventanilla anticipando el itinerario que, después de tantos meses, ya conocía de memoria.
  
Al llegar, se bajó del auto y caminó lentamente hacia la entrada, pesada, con los pies hinchados y con su andar de pato. Llevaba el bolso estampado con tortuguitas que pronto se convertiría en apéndice de su brazo izquierdo. Esperó mientras yo hacía los trámites de admisión y al rato entramos a la habitación que le habían asignado, se desvistió, se puso la batita celeste (me acuerdo que siempre decía que era una bata diseñada para exhibicionistas), la gorrita de tela y los cubrepiés.

Justo cuando noté que se estaba poniendo más ansiosa, apareció Alejandro, su obstetra abnegado, y le dijo que se relajara, que él ya estaba listo para hacerle la cirugía que ella había esperado tanto: aquella que la transformaría en tu mamá.

Te adora,
Tu tía Amanda

17 de julio de 2012

Kill Mil

Mi mejor amiga dice que discutir por cualquier cosa sirve para no pelear de verdad. Ser cabrón/a no es saber pelear.

Yo creo que una verdadera pelea sólo puede tener lugar con otro humano significativo. Tenés que tener muy claro con quién y por qué estás enojad@.  
En una buena pelea no hay espacio para agresiones gratuitas ni descalificaciones vomitadas. No valen los disparos de metralleta destinados a vaciar el cartucho, sino que basta una sola flecha lanzada con precisión quirúrgica al centro del blanco. Y el blanco siempre es el vínculo, nunca la otra persona.

Pienso que el objetivo de una buena discusión no debería ser la catarsis sino la puesta de límites a una relación que se ha vuelto nociva para vos, para el otro o para ambos. Muchas escaramuzas pasajeras no hacen una pelea verdadera, pero dejan heridas permanentes. 

A veces una buena pelea puede ser mil veces más reparadora que mil disculpas... He dicho!




11 de junio de 2012

Puzzles

Para armar un puzzle hay que tener la paciencia del Pequeño Saltamontes y también cierta metodología. En un principio todas las piezas te parecen más o menos iguales, pero poco a poco vas aguzando la mirada, captando las diferencias y prestando atención a las sutilezas. Hay que poseer la atención al detalle de un obsesivo-compulsivo y la perseverancia de Pierre Nodoyuna. Hay que clasificar, ordenar y agrupar, usando el método de ensayo y error. Las fichas tienen que tener un encaje perfecto porque cada una tiene su lugar específico e inalterable en ese mini-universo. 

Ver el rompecabezas completado, invariablemente produce una sensación de alivio y de triunfo. Siempre hay un suspiro final que corona la colocación de la última pieza. Y es que al parecer la mente humana no tolera mucho la incompletud. Quien sabe uno de los atractivos de estos pasatiempos (incluyendo los crucigramas, sudokus, etc.) es la expectativa de encontrar una respuesta inequívoca al final del camino. En ellos cualquier maniobra se puede desandar, no hay malas decisiones ni ambigüedad ni emociones confusas. Te ofrecen la posibilidad de refugiarte por un ratito en un mundo de certezas, donde todo está predeterminado y donde el libre albedrío es innecesario. Es la racionalidad en una caja. 


En estricto rigor, un puzzle es más que un conjunto de piezas aisladas. Se podría decir que es un sistema relacional en el cual los vínculos siguen reglas inalterables. Es un pequeño mundo en el cual la unión perfecta sí existe. 


En cambio, en las relaciones humanas, las reglas del juego se modifican constantemente. A veces hay que esperar años para que te llegue la ficha "correcta", y muchas otras insistís en encajar piezas que parecen ser las adecuadas pero no lo son. Por si esto fuera poco, no podés usar de referencia la imagen de la caja, porque el modelo va cambiando con el tiempo. 


En fin, tal vez el secreto sea aceptar que en los vínculos humanos siempre van a haber espacios de descuadre y vacíos. Mientras tanto, como mi capacidad de tolerar las brechas es limitada, seguiré buscándole casa a las 237 piezas que me quedan para terminar la foto del Parlamento Inglés con Big Ben incluido. 







29 de mayo de 2012

1978

Fueron 12 meses de eventos que cambiaron mi vida. Yo tenía 12 años y entraba - involuntaria e irremediablemente como todos - en la pubertad, lo que en mi caso significaba que básicamente me sentía patética.

Estaba en 7° grado y pasando por todos los duelos asociados a la salida de la primaria y de la infancia, más otros relacionados con situaciones familiares complejas. 
Veía con envidia a mis compañeras ya pechugonas mientras que yo podía mirarme las puntas de los pies sin que nada en el medio interfiriera con el paisaje. Durante meses había luchado para que mi papá me dejara ir a mi primer baile "de la cole" en el club Hebraica, sin saber (oh, ingenua de mí) que yo, con mis anteojos-culo-de-botella y mi inseguridad galopante, tenía el partido perdido antes de entrar a la cancha. Así que, nuevamente, miraba desde afuera cómo mis amigas altas, curvilíneas y peinadas a lo Farrah Fawcett, eran sacadas a bailar "... we don't need no education...", hacían la coreo de rigor (patita y cuerpo inclinados hacia adelante, luego hacia atrás) y entraban sin problemas al estreno de Fiebre de Sábado por la Noche, que era prohibida para menores de 14. 

Ese año me subí a un avión por primera vez, rumbo a las Cataratas del Iguazú. Fue también mi primera salida al "exterior" porque pisamos (y sí, en rigor sólo pisamos) Asunción de Paraguay y Foz do Iguacu (¿cómo marda se pone la c portuguesa en la compu?) en la parte brasilera. Siguiendo con los viajes, un par de meses antes del Mundial '78, nacía ATC (Argentina Televisora Color) ampliándonos la paleta de colores a los que crecimos con los acromáticos.  Todo el mundo iba a comprar los aparatos a Brasil porque además era la época de la Plata Dulce y el cambio nos favorecía. Nosotros, obviamente, no fuimos la excepción, así que pudimos disfrutar de los shortcitos de Kempes y Cía.(que irónicamente eran negros!) virtualmente en vivo, en directo y, por supuesto, A Todo Color. 

Además de todo eso, 1978 fue el año de mi Bat-Mitzvá. No es que fuera gran evento para mí. Pero sí me acuerdo que todas las nenas del A, del B y del C fuimos víctimas del severo mal gusto de una o más madres que -probablemente envidiosas de nuestra juventud y con cero consideración por el Síndrome de Patito Feo típico de la edad - pergeñaron los uniformes para la ceremonia religiosa conjunta que hicimos en el colegio. Eran unas blusas blancas cerradas hasta el cuello, de mangas cortas abuchonadas, seguidas por  una pollera larga hasta el piso, del color azul más horriblemente marino y el corte menos sentador imaginable. O sea, eramos la versión jewish de La Novicia Rebelde... agggggghhhh!

Ah, y se me estaba quedando fuera del tintero mi primera aventura sin padres: el reglamentario viaje de egresados a Córdoba, del cual no recuerdo mucho en realidad, salvo que fuimos al hotel del Sindicato de Luz y Fuerza (!no nos privábamos de nada,ojo!) de La Falda o La Cumbre no sé; que nos tiramos por un tobogán gigante y ondulado con el tujes apoyado en una especie de bolsa de arpillera, y que en general estuvo divertido. Y, si no me equivoco, les traje como souvenir un relojito Cucú de dudoso gusto a mis papás, que por supuesto aceptaron sin darme ni la hora.

En fin, tengo la esperanza de que la pubertad de mi Sol, que se viene instalando no-tan-subrepticiamente desde hace un tiempito, sea diferente. Sé que no puedo hacer mucho al respecto, pero al menos sé con seguridad que dedicaré todas mis fuerzas a elegir junto con ella un vestido de Bat-Mitzvá en el que se vea espectacular...



27 de abril de 2012

Pánico en el Centro

Casi nunca voy al centro, pero justo anteayer tenía que ir. Tontamente desinformada, no sabía que había manifestación de los estudiantes. Termino mis trámites e ingenuamente me dirijo a la estación de metro Universidad de Chile: el epicentro de Santiago. El epicentro de la manifestación.

De repente me encuentro en medio de una batalla. De un lado, parapetados tras sus cascos y escudos transparentes, los carabineros de verde se plantan en una formación tipo enjambre. Uno pegado al otro, en filas y columnas, como una plantilla de excel. Están parados, firmes, expectantes. Hacia ellos avanza una masa amorfa de adolescentes, adultos jóvenes, algunos gritando, otros cantando consignas, otros riendo y charlando trivialmente como si estuvieran entrando a un recital de Los Bunkers. Entre medio están los encapuchados, munidos de piedras que arrojan violentamente contra el suelo para que se rompan y se multipliquen. Nadie en la multitud pareciera acreditar su presencia.

Me faltan 50 m para llegar a la entrada del metro, al lado mío está lleno de reporteros y fotógrafos. Estúpidamente pregunto si el metro está cerrado (veo la reja desde donde estoy y se me cae el alma al piso). El reportero me dice: váyase señora!. Yo estoy paralizada, mi angustiómetro ya se disparó off the charts. Y pienso a dónde coño quiere que me vaya.

Caen las piedras hacia los pacos como proyectiles. El stand by de la tropa se transforma en una estampida feroz, una persecución implacable hacia la turba que se bate en una retirada desordenada y frenética.

La gente corre al medio del Paseo Ahumada, la peatonal más importante de Chile, que ese día convirtió a los simples peatones en espectadores de una escena surrealista. Yo corro paralela a ellos, hasta que caigo en la cuenta que los uniformados no discriminan. No sirve correr. 

Así que me quedo quietita, con mi corazón a los saltos, pegada a la puerta de una fuente de soda cuyos mozos están pensando en cerrar.
Miro a mi alrededor y tengo la impresión que la única aterrada soy yo. Los demás parecen estar acostumbrados, como si fuera un show que ya han visto demasiadas veces como para dignificarlo con un panic attack.

Pienso en mi hija, pienso en las madres de todos esos chicos (y grandes) que están ahí. Llego a la conclusión que nunca fui (y probablemente no seré) una ferviente luchadora social ni manifestante masiva. Voy a tratar de hacer lo que pueda pero desde mi lugarcito en el mundo. Aunque mis esfuerzos se concentren sólo en unos pocos...

U2 - Sunday Bloody Sunday

6 de abril de 2012

Pasajes

Hoy empieza Pesaj, la festividad en la que se celebra la liberación del pueblo judío de la esclavitud en Egipto.

Yo creo que después de tantas generaciones viviendo en cautiverio, los judíos probablemente no sabían qué hacer con esa libertad. Quizás por eso estuvieron vagando 40 años en el desierto antes de poder llegar a la "tierra de leche y miel"  que les había sido prometida. Tal vez ese fue el tiempo que les llevó aprender a usar esa independencia. No es fácil dejar de ser prisionero de tu pasado o de tu presente y decidirte a transformar tu realidad.

Para mí, la historia de Pesaj representa la valentía que hay que tener para dejar atrás tus certezas inamovibles. Es atreverte a dar un salto sin saber si abajo hay una red. Es una apuesta, sostenida apenas por una promesa. La esperanza de un futuro diferente, por más incierto que éste sea. 

Pesaj en hebreo viene de la raíz pasáj,  por eso es sinónimo de transición, de pasaje de un estado a otro. En este caso es pasar de la imposibilidad de elegir por uno mismo, al compromiso de las decisiones acerca de nuestra vida. 

Yo creo que decidirse a cambiar conlleva un cierto monto de dolor y mucho de coraje, pero especialmente lleva tiempo

A veces, por qué no, te puede llevar 40 años...


24 de marzo de 2012

La Perrotón

Una Perrotón es una maratón de humanos y perros. La de hoy, básicamente consistió en un océano de bípedos en remeras verdes con el logo de Dog Chow, equipados con todo tipo de cámaras inmortalizadoras y un sinfín de cuadrúpedos vistiendo unas capas onda Sherlock Holmes, del mismo inevitable color verde marketing. 


Mi pobre Pucca no entendía nada, pero estaba excitadísima. A fin de cuentas, si lo pensamos desde el punto de vista canino, este evento para ellos debe haber sido más que nada una orgía olfatoria masiva. O, como hubiera dicho el perro de Evita: "Oleré y seré millones".


Para nosotros, los animales (supuestamente) más evolucionados, más que una caminata fue una carrera de obstáculos. Zigzagueando entre dueños parloteantes, correas entrelazadas, interacciones hocico/culo y soruyos de todos los tamaños, parecíamos Maradona eludiendo ingleses en el Mundial '86.


La verdad es que los homo sapiens somos todos iguales al lado de la variedad impresionante de razas perrunas. Ante mí desfilaron un Terranova negro que parecía el Hound of the Baskervilles, un pobre San Bernardo casi desmayado del calor, Dálmatas, Golden Retrievers, Labradores, Beagles, poodles amaneradísimos y miles de modelos más. Pucca se encontró con algunos primos Schnauzers mini, pero los pasó de largo con la belle indifferénce de una histérica de Freud.


Como diría mi ídolo, César Millán, hay que equilibrar a los perros pero entrenar a los amos. Para eso están los auspiciadores. Estos "Encantadores de Humanos" seducen a adultos con criterio formado y cierto poder adquisitivo con la promesa falaz del merchandising gratuito. Para recibir su recompensa deben formar sumisamente una fila interminable bajo un sol carcinógeno, al final de la cual  reciben unas galletitas, un poco de agua, unas palmaditas en el hombro y un good boy!!


En fin, con todo y eso, allí estaba yo. La ex anti-perro. La que nunca iba a tener un bicho infesto de esos en la casa. La que hoy lo pasó increíble junto a sus dos hijas: la canina y la humana.




Imagen #9 






22 de marzo de 2012

Reunión de Padres

Honestamente, la perspectiva de ir a la reunión de padres del colegio, me resulta menos  atractiva cada año. Es que, en última instancia, ya sé más o menos con qué me voy a encontrar. La dinámica grupal se podría reducir a una soporífera interacción entre los siguientes subtipos de progenitores:


  • Yo-vine-a-hablar-de-mi-hij@: Este ser con Complejo de Rey Sol tiene la habilidad de convertir a un grupo de pares en meros espectadores de un show unipersonal en el que abundan anécdotas y ejemplos de insulsas situaciones vividas por su retoño. Difícil reto para un grupo políticamente correcto.
  • Yo-vine-a-quejarme-de-todo: Infaltable ente indignado porque el colegio no se adapta ni a sus expectativas ni a su hij@. Demás está decir que jamás se cambiará de escuela.
  • Yo-vine-por-un-ratito-porque-me-toca-reunión-de-mi-otro-hij@: Pobre personaje culposo que ve replicada en esta situación, su disyuntiva diaria de repartir equitativamente su tiempo entre cada uno de sus cachorros.
  • Yo-me-ofrezco-para-lo-que-necesiten:  Rara avis en vías de extinción. Loable voluntario näive hiper comprometido (o a veces sobreinvolucrado), generalmente padre primerizo. 
  • Yo-este-año-no-pienso-ser-delegado-del-curso: Ex Yo-me-ofrezco-para-lo-que-necesiten. Frustrado productor de herederos previamente bienintencionado al que le cabe como anillo al dedo el dicho: No good deed goes unpunished.


Apariciones

"Pero mujer! Vas a desaparecer!" - me dicen admirados los que antes apenas me (ad)miraban.
Es que nadie (ni siquiera yo) se daba cuenta que los kilos extras me convertían en la candidata ideal para el Programa de Protección a Testigos. Y que recién ahora dejé la vida undercover y salí del closet XL.
Así que, de ahora en más, me pueden decir: 
"¡Pero mujer! Apareciste!" 

21 de febrero de 2012

Delirios de Psicóloga

A veces como psicóloga es posible caer en el error de sobreinterpretar. Yo me cuido mucho de eso, pero aún así, de repente se me vuelan algunas chapas...

Como terapeuta de parejas, sostengo la hipótesis que Tom y Jerry están entrampados en un loop creciente de conductas primitivas de ataque - fuga que podría modificarse si ambos pudieran reconocer su dependencia mutua sin sentirse vulnerables ni ponerse inmediatamente a la defensiva. Tendrían que aprender a comunicarse mejor. Hablando se entiende la gente.

Mi lado psicoanalítico considera que las zapatillas de cristal de La Cenicienta simbolizan la fragilidad de sus vínculos y su dificultad para mantener los pies sobre la tierra. En este sentido, la campana de las 12, le permitiría salir de su estado fantasioso-mágico-cuasi delirante y volver a conectarse con su vida de mier....

Creo también que La Bella Durmiente debería salir de su pasividad extrema y dejar de esperar  a un príncipe que la mantenga. Sería importante que lograra desplegar sus recursos y saliera de la cama para hacer algo productivo con su vida.

A Speedy González le prohibiría el café y el Red Bull, establecería un diagnóstico de déficit atencional severo con hiperactividad, y lo derivaría a un psiquiatra para que le baje el acelere con una buena dosis de Ritalin.

Por último, daría de alta a Los Locos Addams: son una de las familias más funcionales que conozco...


26 de enero de 2012

Vacaciones con Freddy Krueger

Que las madres mentimos descaradamente cuando decimos que haríamos cualquier cosa por nuestros hijos es un hecho fácilmente comprobable.

Por más que leo y releo el contrato materno-filial, no encuentro ninguna cláusula que me obligue a asegurarme de que mi hija no se aburra en las vacaciones. 
Estamos en Santiago en enero. Van pasando los días y, a medida que sus amigas van desapareciendo de la capital, mi dulce retoño pasa de ser una feliz vacacionista a una vil aprendiz de Freddy Krueger. 
Mi nena adorada me devuelve mis sugerencias con un smash digno de Rafa Nadal. Todo le parece aburrido. 

Lo más loco es que esta futura púber tiene acceso irrestricto a montones de alternativas, actividades, aparatos y juegos que podría utilizar de manera autosuficiente (o sea, sin romperme las quetejedi).
Sin embargo, cada vez que me dice que quiere estar conmigo, mi estrategia de negociación win-win deviene rápidamente en "Hija= game, set y match!". 
Y eso porque (¡oh ingenua de mí!) me ilusiono y me autoconvenzo de que todavía es chica y me necesita... Todo va bien hasta que eventualmente descubro que imitar a Mrs. Ingalls no sirve de nada, que mi contención y apoyo emocional le importan un pucho y que, básicamente, mi niña bonita/mi dulce princesa requiere de mis servicios como chofer y cajero automático...

23 de enero de 2012

Un-growing

En el 2011 adelgacé mucho.
Mis amig@s dicen que me saqué 20 años de encima, la peluquera jura que con el corte que me hizo, me saqué otros 15. Así que, según mis cálculos, a esta altura ya podría ser melliza de mi hija...
Moríte de envidia Benjamin Button!!!

Va un video que no tiene nada que ver con lo que escribí. Sólo lo bajo porque me gusta.

22 de enero de 2012

The Girl with the Dragon Tattoo

Yo creo que las marcas del cuerpo son un testimonio de nuestra historia de vida y que, en ese sentido, dan cuenta de todo tipo de experiencias. A veces son huellas de heridas, que a algunos les hace bien mantener a resguardo de la mirada ajena,  mientras que a otros les es necesario dejar al descubierto como testimonio de su supervivencia.

Sin embargo, con los tatuajes me pasa algo diferente.
Personalmente, la idea de dejarse marcar el cuerpo de manera voluntaria mediante el fuego eterno, me resulta tan incomprensible como el capítulo final de Lost (Fuck you J.J. Abrams por 6 años de mi vida que no volverán...)

Es cierto que no es lo mismo hacerte un sólo dibujito entintado pequeño - posicionado en alguna parte discreta del cuerpo - que ser "El Hombre Ilustrado" de Ray Bradbury. Sin embargo, tengo la impresión que, en algunos casos, el tattoo no es más que un graffiti epitelial que vulnera irrespetuosamente una fachada otrora inmaculada, bajo el pretexto de embellecerla. Se me ocurren como ejemplo los típicos corazoncitos, el yin/yang, la serpiente o la calavera...

También ubicaría en esta categoría caprichosa a esos tipos que, en un rapto de pasión y nula visión de futuro, se tatúan el nombre de su amor actual en el lugar más visible que encuentran. Lo más curioso es que quienes más suelen incurrir en semejantes prácticas, son los que tienen el archivo más abultado del prontuario relacional. Lamentablemente para ellos, los grabados epidérmicos terminan resultando mucho más perennes que la relación... A esos, yo les aconsejaría gritar el nombre de su amada a los cuatro vientos (y esperar a que éstos se lo lleven si la cosa no resulta) o elegir a la próxima pareja en base al nombre, cosa de maximizar el recurso:  Te amo María... Mariana... Mariano...

Con los tattoos me pasa un poco como con ciertas cirugías. Yo me hice Lasik dos veces. Ya no tengo astigmatismo ni miopía (aunque ahora la presbicia me arruinó la fiesta), pero cuando me pongo en Misia Catástrofe, me aparece la idea que en 20 años más la ciencia va a dictaminar que todos los giles que nos operamos ayer, vamos a quedar sin córneas... De igual manera, no puedo evitar tener el mismo presentimiento ominoso acerca de cómo va a quedar un tatuaje en un cuerpo 50 años más viejo, cuando la dermis termine adoptando las más diversas formas de origami.

En fin, lo que quiero decir es que tengo la impresión que Lisbeth Salander no va a ser tan cool cuando se convierta en "The old lady with the wrinkly dragon tattoo"...


19 de enero de 2012

Don't Read This!!

No hay nada como una prohibición para despertar un deseo.
  • Adán y Eva ni se hubieran enterado que existía una manzanita si Dios no les hubiera dicho que no la comieran.
  • Romeo y Julieta - fieles a su condición adolescente - sólo se dieron bola para cagar a sus padres.
  • Si te piden que pongas la mente en blanco, la cabeza se te llena cual pizarrón de niño castigado.
  • Basta que te digan: "no te des vuelta", para que te conviertas en Linda Blair en El Exorcista.
  • Tener que guardar un secreto te hace querer compartirlo hasta con el cajero del Jumbo.
De alguna manera, las prohibiciones son límites, imposibilidades. En general tengo la impresión que los humanos no somos muy buenos en esto de aceptar nuestras limitaciones. Al menos yo.
Cada vez que la vida me ha enfrentado a un NO de esos grandes, me demoré mucho en aceptarlo. Años. Me peleé a muerte contra ese límite, me emputecí, me sentí víctima, me creí la más desafortunada de la comarca, me enojé con el mundo y conmigo misma. ¿Por qué a mí?. Es verdad que antes no lo quería, pero antes no sabía que no podía tenerlo, en cambio ahora sí, yo quiero, quiero, quiero!! ¿Por qué no puedo?.
Sin embargo, recién cuando  las preguntas cambiaron, logré asumir sin rabias que la realidad era así.
¿Y por qué no a mí ? ¿Qué tengo yo de especial para creer que fui "la elegida" para bailar con el más feo? ¿Quién se murió y me nombró Reina del Dolor?.
Sólo cuando las preguntas cambiaron, me aparecieron nuevas respuestas, pero para llegar a eso, tuve que sacrificar los orgullos, prejuicios y "verdades" tras los que se parapetaban mis inseguridades. 
Paradójicamente, recién cuando pude aceptar la realidad, se me hizo posible cambiarla. O al menos pude pasar al siguiente desafío sin seguir arrastrando lastres.

En resumen, cambiar es muy difícil porque, para mí, requiere de tres ingredientes imprescindibles:
1) Que el deseo de cambio venga de tus tripas y no de tu cabeza (y menos que menos de las demandas de los otros).
2) Que sea producto de la aceptación profunda (sin rabia y sin resignación) de tus propios límites.
3) Que estés dispuest@ a hacer todo lo que esté a tu alcance para lograr el cambio, pero que sepas que a pesar de todos tus esfuerzos - como decía el gran sabio Tu Sam - PUEDE FALLAR...

Va una perlita de The Police, con Sting antes (o después) de las 9 hs de sexo tántrico...
King of Pain



18 de enero de 2012

Cría Cuervos...

Hija mirá! Tengo 6 seguidores en mi blog!!
Mamá... eso es penoso!

Confesiones de Verano

Confieso que fui fumadora (sólo Marlboro light ojo, no esas marcas rascas tipo Belmont) pero lo dejé de un día para el otro... Dos veces.
Admito sin ponerme colorada que tuve fanatismos intensos con los crucigramas, enigmas, sudokus, los rompecabezas de 1500 a 3000 piezas, el buscaminas, el Mah Jong, Seru Giran, Soda, The Police, Queen, The Cure, etc.
Actualmente estoy adicta al Ipad, a Cuevana, a Facebook y, ya que estamos, mientras escribo caigo en la cuenta que ya se me están manifestando síntomas incipientes de adicción al blogging ... (no me digas que no la viste venir).
Hice research intensivo para elegir una raza de perro y para hacer mi jardín (gracias Google y Wikipedia). Me leí todo lo que encontré sobre infertilidad, embarazo, parto, puerperio, el primer año de vida y más. Me considero experta amateur en alimentación y obesidad.
Soy irremediablemente adicta a mis amigas y a la terapia. Adoro hasta la obsesión leer en inglés,escuchar música, aprenderme las letras y cantar (aunque Simon Cowell diría que sólo me da para un cheap karaoke de crucero).
Anyway, podría hablar de mis otras adicciones, pero por hoy mejor me abstengo de seguir escribiendo, no sea cosa que después no pueda parar...




13 de enero de 2012

Miramar

Miramar es una ciudad balnearia de la Costa Atlántica argentina que queda a 45 km al sur de la más conocida Mar del Plata. A pesar de ser un destino muy concurrido en verano, pareciera haber quedado congelada en los '60s o '70s en cuanto a infraestructura principalmente. Es como esos matrimonios que después de un tiempo, ya no se acuerdan por qué siguen juntos y se dejan estar. Sin embargo, la lealtad ciega de mucha gente hacia Miramar equivale a la del hincha de River. No exagero.
Conozco más de una familia que va todos los veranos al mismo departamento, al mismo balneario e incluso a la misma carpa. Todos los años suelen bajar a la misma hora a la playa y se instalan en sus tiendas de campaña, donde los esperan  resignadas las 4 sillas de mimbre, la mesita y alguna que otra reposera de plástico. Al ratito, el calor que se acumuló en los pasillos como la sal en el Mar Muerto, los hace soñar con un chapuzón. Sin embargo, la tarea no es tan simple. Para llegar a la orilla, hay que estar dispuesto a convertirse en fakir. Los que no lo logran dignamente, sucumben a una desesperada carrera de saltitos, gritos y puteadas contra la arena quemante. Una vez superada la prueba, l@s más perseverantes hunden sus pies en el borde costero para resfrescarse con el viento y mojarse las patitas con la esperanza de evitar las llagas. Mientras tanto, las amigas reencontradas aprovechan para ponerse al día y mirar, admirar o criticar los culos de las otras. Curiosamente, sus maridos hacen exactamente lo mismo. En el agua, los chic@s capean las olas y cada tanto son devueltos a la orilla (junto a algún que otro corpiño de bikini) por un mar poco hospitalario.

A la hora del almuerzo, las fichas de burako y dominó, son suplantadas por las empanadas, knishes o milanesas de La Miramar, la mejor rotisería con delivery de la zona. Para la merienda aparecen, como por arte de magia, el mate con las medialunas y otras facturas, y más galletitas para los chicos, quienes hace rato agotaron las reservas de los barquilleros y heladeros.
Recién a las 8 o 9 pm se levanta campamento. Hay que ir a bañarse, cenar frugalmente y salir a caminar por la peatonal 9 de Julio, donde los chicos y adolescentes quedaron en encontrarse con los amig@s, ya sea para jugar en los jueguitos electrónicos o para ir a bailar. Los papás hacen tiempo recorriendo la feria artesanal de la plaza, bancándose las vueltitas en karting de los más chiquitos y tomándose un cafecito con amigos en el Havanna de la esquina. Los más osados, se instalan en Mickey para matarse con los ya legendarios panqueques.
Miramar es la Ciudad de los Niños, pero también es la ciudad de muchas vivencias de mi niñez y la de much@s de mi generación. No por nada hoy volvemos nostálgicos con nuestros hijos. Quizás justamente porque el tiempo se detuvo allí.

Mientras miro las nuevas olas 
(Seru Giran)

9 de enero de 2012

Entre Caníbales

Mis abuelos vinieron a Sudamérica con una mano adelante y la otra atrás. Nunca entendí mucho esa frase. Supuestamente alude a la pobreza, pero cuanto más lo pienso, más creo que se refiere al sentimiento de estar irreparablemente divididos en dos que tenemos la mayoría de los inmigrantes. Visto así, la mano adelante sería la que se tiende al futuro y la mano atrás sería la que se mantiene conectada al pasado. Al trabajar, ya sea como colchonero como mi zeide (abuelo) o cocinando como mi bobe (abuela), las dos manos operaban juntas, como si el presente conjugara tanto el pasado como el futuro.

Tengo la impresión que el apego a la comida - sobre todo a las recetas de sus países de origen - debía ser, para mis abuelos, una forma de mantener vivas sus costumbres y tradiciones. La fórmula mágica que les diera la ilusión de poder evocar a voluntad los olores y sabores que nutrieron sus vidas familiares pasadas, para así sentirse menos solos y menos desarraigados. Quizás en sus fantasías cada bocado se convertía en el conjuro secreto contra el vacío.

Mis abuelos creían que había que comerse toda la comida y que dejar restos en el plato era un lujo que nadie podía darse porque hoy la tenemos pero mañana no sabemos.
En ese contexto crecieron mis padres. Quien sabe aprendieron que dejarse alimentar de esa manera, era importante para proteger la autoestima de sus padres. Que al comer de su mano les demostraban que valoraban su cuidado y cariño, y que además se comprometían a hacer lo que fuera para reparar los agujeros de sus progenitores.
¿Será por eso que los papás y mamás nos enojamos tanto cuando un chico se pone mañoso con algo que le preparamos? Será que lo sentimos como un rechazo hacia nosotros, en vez de darnos cuenta que al pendejo de marras simplemente no le gusta el bróccoli?.

En fin, eso aprendieron mis viejos. Y cuando a su vez se convirtieron en padres, seguían transmitiéndonos los mismos mensajes: Cométe toda la comida... ¿No sabés que hay chicos que no tienen nada para comer?... Hasta que no termines el plato no te levantás de la mesa...
Lo que no entiendo es cómo a ninguno se le ocurrió que la solución para que no se desperdiciara la comida, era cocinar menos cantidades en vez de obligarnos a comer más...

Y nosotr@s?

Así como las madres de antes asociaban redondez con salud, las mamás de hoy no podemos escapar a la idea que los adipositos acumulados en la infancia pueden determinar el sobrepeso adulto. El bebé ideal de nuestra época es un bebé percentil 50.
Hoy también entendemos que comer no sólo nos provee de vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos y otras sustancias imprescindibles para la vida. Actualmente sabemos que el comer es una conducta fundamentalmente social,  influenciada desde un principio por los vínculos afectivos que se van forjando con las personas que nos alimentan.

En otras palabras, los humanos somos esencialmente caníbales y nos comemos a nuestras madres, padres, herman@s, abuel@s, historias, y quién sabe cuántas cosas más. Reconozco que suena muy dramático, pero visto así, el ciclo de la alimentación consistiría en comer y ser comido por otros. ¿Qué otra cosa sino podría significar la frasecita "mi nene no me come..."?

Les dejo un recuerdo. Gustavo, Gracias Totales ...


8 de enero de 2012

La Buena Madre

Últimamente me anda rondando la idea que las mujeres solemos ser evaluadas en nuestra eficiencia materna según el IMC (índice de masa corporal) de nuestros hijos.

Hasta hace unas pocas décadas un bebé rollizo y rubicundo arrancaba elogios de tus amigas, e incluso de tu suegra.... (bah, no sé si les daba a las suegras para cumplidos, digamos que no te descueraban cual Buffalo Bill...)
Hoy, por el contrario, el pediatra te mira feo si tu retoño clasifica por encima del percentil 50.

O sea, por exceso o por defecto, las madres nunca zafamos del escrutinio ajeno (ni del propio, hay que decirlo). Ser madre es difícil, especialmente porque siempre somos evaluadas, pero nunca sabemos bien bajo qué criterios ni quién los define.

Tiro una pregunta al ciberespacio: alguien se anima a decirme qué es ser una buena madre?

Va un videito cute, aunque sea un aviso publicitario:


3 de enero de 2012

10 Recetas para lograr el Fracaso

Para tener éxito en fracasar te puedo recomendar varias estrategias. (Nota: Este producto viene con garantía de insatisfacción ilimitada).
  1. Fíjate una meta muy general: x ej. ser feliz. Avísame cuando la cumplas.
  2. Asegúrate que tu objetivo sea inalcanzable: propónte ser blanco como Michael Jackson.
  3. Convéncete de que quieres lo que crees que quieres y no lo que en realidad quieres.
  4. Compárate todo el tiempo con los exitosos excepcionales: no sé, propónte ser el próximo Mozart, Matisse,  Einstein o John Lennon. Tú estás para grandes cosas. No permitas que te aplaste la falta de ambición. 
  5. Prueba hacer las cosas una sola vez y deja de intentarlo. Es obvio que todos los que ganan medalla de oro, no entrenaron nunca y sólo lo lograron por su talento innato. No pierdas tu tiempo en perseverar. Si no te sale a la primera... a otra cosa mariposa.
  6. Siéntete humillado cada vez que te equivocas. Los errores son para los mediocres. Un ser superior como tú, no puede permitirse menos que la perfección.
  7. Asume de una vez por todas que eres tan importante que todos los demás losers no hacen otra cosa que fijarse en todo lo que haces, ya sea para criticarte o para copiarte. 
  8. Echale la culpa al empedrado cada vez que algo no te resulte. No te olvides que los otros siempre te quieren cagar. Contra el mal de ojo no hay nada que hacer. La gente es muy envidiosa.
  9. Sigue creyendo que eres el peor de todos. Nadie puede ganarte en eso.
  10. Pon a prueba todo lo anterior.
¡Vamos! Atrévete a lograr una vida llena de frustraciones!




Inspirado en el libro de Paul Watzlawick: El Arte de Amargarse la Vida

2 de enero de 2012

Lo que Pasó, Pasó!

Lo tengo que confesar: me divierten mucho los reggaetoneros. Semejante despliegue de narcisismo no puede dejar de impresionarme. Nadie en su sano juicio, salvo Mussolini o Maradona (I rest my case), puede autodenominarse "el máximo líder" sin ponerse colorado.
Sin embargo, cada tanto reconozco algunas perlitas en sus letras. Debo decir que coincido plenamente con los "sabios consejos" del gran filósofo contemporáneo Daddy Yankee: Lo que pasó, pasó!.
Chau 2011. Bienvenido 2012.
Creo que lo que resulte de este nuevo año va a depender de mi esfuerzo, de mis ganas y de miles de circunstancias sobre las que seguramente no tengo ni voy a tener control.
Desde ya que para mí es re importante hacer un balance de lo bueno y lo malo del año pasado, porque me permite aprender de los aciertos y de los desaciertos. Sin embargo, si llegara a quedarme pegada en la revisión de lo vivido en el 2011, que dios y la patria me lo demanden.
Por mi parte, hoy prefiero pasar la página, o clickear refresh. Estaría bueno reeditarme en versión 2.0, pero si no se da, seguiré buscando actualizaciones o usando los recursos actuales de mi sistema. Además, mientras tenga capacidad de memoria almacenable, siempre voy a poder seguir aprendiendo, ingresando y procesando data antigua y nueva. Lo importante es que no se me caiga el sistema (aunque soy de la idea que, a partir de los 25, la ley de gravedad es implacable: TODO CAE!! así que, seas mujer o varón, bancáte ese defecto).
En fin, lo que quiero decir es que podría ser como la mujer de Lot o podría ser Indiana Jones, pero hoy por hoy me parece más realista tratar de ser la mejor versión posible de mí misma.
Feliz 2012!